El orgullo de jugar el primer Mundial

Míster Cristóbal Brunet vivió una historia incomparable en Argentina, representando a Chile en el torneo planetario del fútbol de talla baja.

Seleccion

Fue Tomás, un ex compañero de curso del TEI, quien le dio un dato clave a Cristóbal Brunet. Corría el año 2015, cuando le contaron que en el Parque O´Higgins se iba a reunir el primer grupo de jugadores de fútbol de talla baja con la idea de armar una selección chilena.

Coby, un fanático del deporte llegó al lugar, y aunque había no más de 6 o 7 jugadores, sin técnico a cargo, empezó una aventura que iba a ser insuperable.

Ocho años después, el profesor de fútbol del TEI ya estaba cantando el himno de Chile, vestido de arquero, en el primer campeonato Mundial de talla baja de la historia, disputado en Argentina.

Tras su paso en noviembre por el microestadio de Argentinos Juniors, en Buenos Aires, con un polémico enfrentamiento con jugadores locales ya fuera de la cancha, Chile terminó cuarto entre 12 equipos, una marca valiosa, pero que igual no conforma tanto al competitivo espíritu competitivo del arquero chileno

“Los partidos que perdimos en la semifinal y en la disputa por el tercer lugar son parte del fútbol, pero quedé con mal sabor por la pelea que se produjo con Argentina y, sobre todo,  por la mala organización del campeonato”, explica Míster Cristóbal, quien egresó en 2011 del colegio y luego se integró al equipo docente.

–¿Cómo llega a ser el arquero de Chile?

–En fútbol he jugado en todos los puestos. Cuando llegué a la selección, quería ser central. Después vino un técnico y me puso de delantero, que es donde mejor me desenvuelvo. Pero ahora, en este Mundial, quise jugar de arquero. Jugué todos los partidos, salvo en la segunda fecha con México.

–Fue un gran inicio

–Nos tocó el grupo con Argentina, México y Ecuador. El primer partido fue contra Ecuador. Empezamos cantando el himno de Chile y eso fue muy emocionante. Estábamos acompañados por familiares, yo estaba con mi pareja, así que era una experiencia muy linda. Había mucho nervio, pero era una tensión positiva. Ganamos 3-0. Luego, con México, empatamos a 1. Yo partí en la banca, entré en el segundo tiempo y no me convirtieron.

–Y vino el extraño partido con Argentina.

–Perdimos 4-0 y ocurrió esa famosa pelea. Al final del partido, uno de nuestros jugadores le dice a un jugador rival que se lave la boca antes de hablar mal de los jugadores de talla baja de Chile. Después, un pariente de uno de esos jugadores viene y tira a uno de mis compañeros de la polera hacia abajo. Lo veo y grito: “Con mis jugadores no se metan”. Empieza una discusión, aparecen los empujones, y un jugador argentino lanza una botella de plástico que le cae a nuestro fotógrafo, que es el hermano de nuestro entrenador, y que tenía una guagua de meses en sus brazos. Afortunadamente no fue un golpe fuerte porque estaba vacía. Y ahí uno de nuestros jugadores, el Yerko, le dice “por qué hiciste eso”, y este responde con un cabezazo y le compromete una parte del tabique y unas piezas dentales.

–¿Qué pudieron hacer como equipo?

–Había problemas de organización muy raros. No es que uno quiera victimizarse, pero no sé si nos tienen rencor o susto, porque somos el último equipo que les ganó en cancha. Eso pasó y nos comprometimos en sacar adelante al equipo. Jugamos los cuartos de final con Marruecos, al día siguiente, y ganamos 1 a 0. En semifinales, caímos con Paraguay, y en la definición del tercer puesto, caímos con Perú. Fue el primer Mundial de la categoría, y eso es lo primordial. Jugamos el primer Mundial de la historia.

                                   

–¿Cómo ha sido esta historia para usted, como exalumno y actual profesor del TEI?

–Siempre he estado agradecido con el colegio. Mis hermanos salieron de acá. La generación 96 es la de mi hermana, y la 99 de mi hermano, cuando era Carmen Mc Phee. Yo ingresé al prekínder del Carmen. Luego pude seguir ligado como profesor. Hice mi práctica acá, empecé a trabajar acá, y espero que mi hijo estudie acá. Es una prioridad y hasta ahora se estaría concretando en el 2025.

­–¿Ser arquero de Chile y ser profesor es sinónimo de liderazgo?

–Siempre se me ha dado fácil ser un buen líder. Me ha ayudado en muchas decisiones, como llevarme a jugar al arco, guiar a niños desde que son pequeños. En cuanto a resultados se ha dado. Y en lo laboral, como dicen el fútbol, mientras el técnico te crea, va a salir todo muy bien. Y yo creo que me creen.

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